jueves, 23 de octubre de 2014

Leonor - Edgar Allan Poe



Ah, ¡La copa de oro se ha roto! ¡El espiritú a huido para siempre!/

¡Que sean tocadas las campanas!-un alma santa flota en el río Estigio-Y tú, Guy de Vere, no tienes lágrimas?-¡llora ahora o nunca más!/

Mira! Sobre ese rígido y lúgubre

carro mortuorio, yace tu amor, Leonor!/

Ven! Deja que el rito fúnebre se lea- que el cántico mortuorio se cante!/

Un himno para la noble muerta que murió tan joven./

Un cántico fúnebre para ella, doblemente muerta porque murió tan jóven./



Miserables! La querían por su riqueza, y la odiaban por su orgullo./

Y cuando su salúd empeoró, la bendijeron- porque moría!/

Cómo debería el ritual, entonces, ser leido? El réquiem ser cantado?/

Por ustedes -por ustedes, ojos malignos,- por ustedes lenguas calumniosas,/

que asesinaron la inocencia que murió, y murió tan jóven?/



Peccavimus! Pero no delires más! y deja que el canto del Sabbath/

suba hasta Dios tan solemnemente que la muerta no sienta ningún mal!/

La dulce Leonor se ha "ido primero", con la esperanza volando a su lado/

Dejándote HERIDO por la querida pequeña que debería haber sido tu esposa./

Por ella, la bella y atractiva, que ahora tan tranquila yace,

con la vida sobre su dorado cabello pero no en sus ojos/

La vida todavía en su cabello, la muerte en los ojos./



Atras! Esta noche tengo el corazón ligero. No entonaré cantos mortuorios,/

pero sostendré al ángel en su vuelo con un peán de días antiguos!/

Qué no suenen las campanas!-Cuiden que su dulce alma, en su alegría santificada, podría oir las notas cuando flotan hacia arriba desde la condenada tierra./

De los amigos de abajo hacia los amigos de arriba, el espiritu indignado se escapa/

Desde el Infierno hacia un elevado estado a lo lejos, hacie el Cielo.

Desde el dolor y los lamentos hacia un trono dorado junto al Rey de los Cielos.




Edgar Allan Poe

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